
Pregunta:
"¿Qué dice la Biblia acerca del diezmo cristiano?"
Respuesta: Diezmar es
un asunto con el que muchos cristianos luchan. En muchas iglesias ponen
demasiado énfasis en diezmar. Al mismo tiempo, muchos cristianos rehúsan
someterse a la exhortación bíblica tocante a ofrendar al Señor. Diezmar /
ofrendar intenta ser un gozo, una bendición. Tristemente, casi nunca es ese el
caso en la iglesia de hoy.
Diezmar es un concepto del Antiguo Testamento. El diezmo era un requisito de la
ley en la cual todos los Israelitas ofrendaban al tabernáculo / templo el 10%
de todo lo que ganaban y hacían crecer (Levítico 27:30; Números 18:26; Deuteronomio 14:23; 2ª Crónicas 31:5). Algunos toman al diezmo del
Antiguo Testamento como un método de imposición de tributos para suplir las
necesidades de los sacerdotes y los Levitas del sistema Mosaico. El Nuevo
Testamento en ninguna parte ordena, o aún recomienda que los cristianos se
sometan a un sistema legalista de diezmar. Pablo declara que los creyentes
deberían apartar una porción de sus ingresos a fin de dar soporte a la iglesia
(1 Corintios 16:1-2).
El Nuevo Testamento en ningún lugar señala un cierto porcentaje de ingreso que
se deba apartar, solamente dice que ponga aparte algo “según haya prosperado” (1ª Corintios 16:2). La iglesia cristiana básicamente
ha tomado la figura del 10% del diezmo del Antiguo Testamento, y la ha aplicado
como un “mínimo recomendado” para los cristianos en su ofrendar.
Sin embargo, los cristianos no deberían sentirse obligados a diezmar siempre.
Deben dar de acuerdo a su capacidad, “según hayan prosperado”. Algunas veces
eso significa dar más que un diezmo, otras veces puede significar dar menos.
Todo depende de los recursos del cristiano y de las necesidades de la iglesia.
Cada cristiano debería orar diligentemente y buscar la sabiduría de Dios acerca
de participar en el diezmo y de cuánto debería ofrendar (Santiago 1:5). “Cada uno de como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).
Segunda Parte contraste
No podemos
hablar del diezmo, sin tener en cuenta el Antiguo Testamento, y concretamente
la Ley de Moisés. De ahí, que estamos obligados a aclarar algunos puntos y
diferencias entre el Antiguo Pacto o Testamento, y el Nuevo, para saber que:
El Diezmo fue un mandamiento que ordenó Jehová (o Yahvé, según traducción) a
Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí, para la dedicación y
consagración a Jehová (Levítico 27: 30 - 34).
A los levitas (hijos o descendientes directos de Leví), le fueron dados, por
ley, todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio o servicio del
tabernáculo de reunión; Mas no podían poseer otra heredad entre los hijos de
Israel. Y a su vez, los levitas tenían que ofrendar a Jehová el Diezmo de los
diezmos recibidos. (Núm 18: 21 - 32).
Del Diezmo, Jehová mandó que se cubriesen las necesidades de los extranjeros,
huérfanos y viudas que había entre ellos (Deuteronomio 14: 27 - 29 y 26: 12 -
13) y (2ª Crónicas 31: 2 - 21)
Si investigamos las Escrituras, veremos que el mandamiento del Diezmo fue dado
en el Antiguo Testamento bajo la Ley de Moisés, para ofrenda a Jehová y para
cubrir las necesidades de los sacerdotes, que tenían que ofrecer diariamente
sacrificios por sus pecados y por los del pueblo, y además, con el Diezmo se
amparaba a los necesitados de entre ellos (Hebreos 7; Levítico 27; Número 18;
Deuteronomio 12, 14, 26; 2ª Crónicas 31; Nehemías 10, 12, 13).
La Palabra enseña que todo lo que la ley dice, lo dice A LOS QUE ESTÁN BAJO LA
LEY, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
Ya que, por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de
Dios; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3: 19,
20).
Resaltar o recalcar que el Diezmo sólo se da en el Antiguo Testamento (La Ley),
y que en el Nuevo Testamento no aparece ni tan solo una práctica de él, a pesar
de que el apóstol Pablo, entre otros, fue usado por Dios en gran manera, para
predicar el evangelio que le había sido dado por revelación (en su caso), y
para enseñar a las iglesias (o congregaciones) todo cuanto Jesucristo le había
mandado. Ninguno de los apóstoles, siervos o discípulos de Jesús (judíos o
gentiles) guardaban o enseñaban el mandamiento del Diezmo, PORQUE entendieron
que una vez venido Lo Perfecto (La Gracia), tal mandamiento bajo la Ley dejaba
de ser (Hebreos 8: 13).
Para aquellos "maestros" que enseñan que el Diezmo es un mandamiento
de Dios no abolido, tenemos que decirles (como también Jesucristo les dijo a
los fariseos, escribas, etc...) que yerran porque ignoran las Escrituras y el
poder de Dios. Estos avalan el Diezmo, usando el único texto existente en los
evangelios que menciona la palabra Diezmo, y que está en Mateos 23: 23 o Lucas
11: 42, y no entienden que Jesús se estaba dirigiendo a los que estaban bajo la
ley, esto es, a los escribas y fariseos, llamándoles hipócritas porque estaban
diezmando las cosas más insignificantes (la menta, el eneldo y el comino) y
dejaban de hacer lo más importante de la Ley (La justicia, la misericordia y la
fe), y añade que: esto era necesario hacer (el diezmar la menta, el eneldo y el
comino) sin dejar de hacer aquello (evidentemente lo que habían dejado de
hacer: la justicia, la misericordia y la fe). Si hacemos un pequeño análisis
gramatical del texto, podemos apreciar que al principio como se está dirigiendo
a los escribas y fariseos, lo hace en Presente y después usa el Pretérito
"ERA", que indica que tal suceso (el diezmar) dejaba de ser
"esto era necesario hacer". No obstante, aún sin éste análisis gramatical,
sino por la suma de la Palabra de Dios, los que quieran hacer la voluntad de
Dios, conocerán si ésta doctrina es de Dios o "si yo hablo por mi propia
cuenta", dice Jesucristo (Juan 7: 17).
Pues la Santa Escritura nos dice: Que ahora, aparte de la ley, se ha manifestado
la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de
Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él (Romanos
3: 21- 22). Porque el fin de la Ley es Cristo, para justicia a todo aquel que
cree (Romanos 10: 4).
Porque la ley y los profetas eran hasta Juan (Lucas 16: 16).
Pues ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia (Romanos 6: 14).
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que
fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
(ley o esclavitud) (Gálatas 3: 24, 25).
Ahora Dios nos habla a través de su Hijo (Hebreos 1: 1,2), y nos enseña que:
Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad (por
ley), porque Dios ama al dador alegre (2ª Corintios 9: 7)
Se reparta a cada uno según su necesidad (Hechos 2: 44, 45 y Hechos 4: 32 -
37).
- Nos dice que: En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también
de la manera que ordené en las iglesias, cada uno de vosotros ponga aparte algo
según haya prosperado (Romanos 16: 1, 2).
Como podemos comprobar por el Nuevo Testamento, es bien cierto que NO existe un
contexto para decir que el diezmo es un mandamiento de Dios, pero sí que
tenemos un amplísimo contexto para decir que el Diezmo, (como otras muchas
cosas que estaban bajo la Ley de Moisés, o Antiguo Pacto), han sido abolidas
por la ley de Cristo, esto es, La Gracia. Pues las escrituras nos dicen: que
Dios nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto; no de la letra (ley),
sino del Espíritu, porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica. Y si el
ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria (La Ley de
Moisés), tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro
de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿Cómo no
será más bien con gloria el ministerio de justificación? Porque aún lo que fue
glorioso (Ley de Moisés o Antiguo Pacto), no es glorioso en este respecto en
comparación con la gloria más eminente (la de Cristo). Porque si lo que perece
tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal
esperanza, usamos de mucha franqueza; y no como Moisés, que ponía un velo sobre
su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de
aquello que había de ser abolido (La Ley Mosaica o Antiguo Pacto) porque hasta
el día de hoy, cuando leen el Antiguo Pacto, les queda el mismo velo no
descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aún hasta el día de hoy, cuando
se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se
conviertan al Señor, el velo se quitará (2ª Corintios 3: 6 - 16).
Algunas reflexiones sobre el Diezmo:
- Marcos 10: 17 - 22 ¿Por qué Jesús le dijo a este hombre, que guardaba la ley,
que debía vender TODO lo que tenía y darlo a los pobres? Si el mandamiento era
el diezmo, no tendría que venderlo todo y darlo a los pobres, sino la décima
parte, y así cumplía perfectamente con La Ley.
- Hechos 5: 1 - 6 ¿Por qué Ananías sustrajo del precio de la heredad una parte?
Si el Maestro hubiera enseñado que el diezmo había que seguir cumpliéndose,
Ananías lo hubiera tenido muy fácil, él solo tendría que haber dado una parte
(el diezmo), y el resto podía habérselo quedado (que es lo que La Ley mandaba).
¿Por qué Pedro le dijo a Ananías que podía haberse quedado con la heredad, y
vendida con el dinero? Si el mandamiento fuese el diezmar, Pedro no podría
haberle dicho tal cosa, pues su obligación hubiera sido el diezmo, pudiendo
haberse quedado con el resto.
- La Ley del diezmo no era lo perfecto (Hebreos 7: 19).
Si una persona gana 5.000$ al mes y da la décima parte, aún le quedan 4.500 $
para su sustento. Pero si otra persona gana 800 $ al mes, teniéndolo bastante
ajustado para llegar a final de mes y además está obligado a dar la décima
parte, tan solo le quedarían 720 $. ¿Dónde está la justicia? Mientras uno aún
tiene después de haber diezmado para vivir holgadamente, el otro que por sí lo
tenía difícil, después de diezmar lo tiene aún peor.
- El diezmo no se mandó en el Antiguo Pacto para dar un salario a los
sacerdotes, pastores, etc... Ni para pagar (como hacen hoy día) el teléfono, la
electricidad, el suministro de agua o gas, el vehículo, la casa, etc... de
dichos "ministros".
- Nuestro Señor Jesucristo, trajo lo perfecto. Por eso no mandó diezmar. Las
ofrendas han de ser de corazón para cubrir las necesidades de los santos
poniendo aparte cada uno algo, según haya prosperado. Él nos dio ejemplo de
igualdad y derechos (Mateo 10: 24, 25, y Mateo 20: 1 - 16).
Pablo dijo: La abundancia de unos, supla la escasez de otros, para que haya
igualdad. El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos (2ª
Corintios 8: 14, 15).
Tercera Parte:
Dios ha
dejado una amplia información en Su Palabra sobre el sustento de Su obra, para
que sepamos cómo debemos actuar conforme a Su voluntad. Son Sus negocios, así
que él es el único autorizado para determinar cómo han de manejarse las
finanzas en la iglesia, que es la casa de Dios (1Tm.3:15).
Muchos
pastores intentan justificar sus discrepancias con lo que Dios ha mandado en la
Biblia, diciendo simplemente: "Es que nosotros lo hacemos de otra
manera". Y ¿quién les autorizó a ellos a cambiar lo que Dios ha dispuesto?
¿No es la iglesia la casa de Dios? En el desarrollo de este tema voy a exponer
lo que el Señor dice sobre esta materia.
Lamentablemente
la desobediencia a la Palabra de Dios en este tema tan sensible, no solamente
ha traído un tremendo desprestigio a las iglesias evangélicas que se han prostituido
fornicando con la Gran Ramera, acumulando las riquezas de este mundo que el
Señor mandó enfáticamente ignorarlas, sino que esta "alquimia"
religiosa ha servido para levantar muchos "reyes Midas" que por lucro
han seguido el camino de Balaam.
Estos
oportunistas no son más que comerciantes de la fe, que cuando el Señor venga,
les dirá: "Nunca os conocí, apartaos de mi, hacedores de maldad".
Con justa
razón Dios predijo que la condición del cristianismo antes de la venida del
Señor, sería la de Laodicea, algo que le provoca náuseas (Ap.3:16-17)
"Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi
boca. Porque TU DICES: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna
cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre,
ciego y desnudo".
El diezmo
no es una ordenanza para la iglesia, sino para la nación de Israel, porque
pertenece a la ley y la iglesia está bajo la Gracia.
Dios
dispuso en su pueblo terrenal, Israel, que la tribu de Leví no podía tener propiedades,
por esta razón ordenó al resto de la nación sustentarlos con el 10% de sus
ingresos, para que los sacerdotes levitas pudieran dedicarse al servicio del
tabernáculo. Labor que debían efectuar desde los 25 años, y al cumplir los 50
años, tenían que retirarse (Nm.8:24-25).
Esto es
muy diferente a lo que vemos hoy en día entre los que gustan llamarse "levitas
espirituales", quienes se han transformado en grandes empresarios con
esta práctica inmoral y anti bíblica de introducir el diezmo en la iglesia.
El Señor
para evitar esta corrupción dentro de su pueblo Israel, ordenó que SIEMPRE
el diezmo fuera entregado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc.
Todo lo cual era guardado en el "alfolí", que era una gran pieza que
estaba en el templo y que servía de bodega para almacenar el diezmo, porque era
para suplir las necesidades para el sustento diario de los sacerdotes, jamás
para que éstos obtuvieran bienes terrenales.
Esto no
se hacía, como pretenden explicar los engañadores de hoy diciendo que era de
esa manera, porque en aquel tiempo no existía el dinero. La Biblia dice que en
los días de Abraham ya existía el dinero, él compró con dinero el terreno para
la tumba de su esposa. Además, son múltiples los pasajes que señalan que los
trabajadores recibían "un denario" como salario por cada día de
servicio. Incluso en la ley, en los días de Moisés, Dios había ordenando que no
se retuviera el salario del jornalero hasta el día siguiente, debía ser
cancelado cada día (Lv.19:13).
La
inmensa mayoría eran jornaleros que trabajaban para la minoría que era dueña de
las tierras. Entonces ¿por qué no se señala en la Biblia que esa mayoría de
Israelitas no entregaban 3 denarios mensuales correspondientes a sus diezmos?
En cambio, hasta en los días del Señor se menciona que para pagar el diezmo no
traían dinero. Lc.11:42 "diezmáis la menta, y la ruda, y toda
hortaliza". Y todo eso se guardaba en el alfolí, que obviamente tampoco
era una "alcancía" como mienten los comerciantes de la fe.
No existe
en toda la Biblia disposición alguna, ni mandamiento, ni tan siquiera un solo
ejemplo de alguna iglesia que recogiera el diezmo, o de un cristiano que lo
hubiera pagado.
Yo sé que
muchos pastores se escandalizan con esta afirmación y dicen: "El diezmo es
bíblico, porque se menciona muchas veces en la Biblia". Eso es verdad,
pero lo que no dicen es que siempre se menciona para la nación de Israel, NUNCA
para la iglesia.
Este es
un tema tan sensible para los Neo Evangélicos, como lo es "María"
para los romanistas. Y esto es porque ambos son una fuente de ingresos
económicos muy importantes para quienes los manipulan.
En la
Biblia también se menciona muchas veces el Sábado, la circuncisión, los
sacrificios de animales y muchas otras ordenanzas, pero eso no significa que la
iglesia deba guardar el Sábado ni circuncidarse o continuar con los sacrificios
de animales.
Si
entendemos correctamente que aunque la Biblia lo mencione, nosotros los
cristianos no debemos cumplir con esas ordenanzas, porque son para la nación de
Israel. Entonces ¿por qué los judaizantes de hoy insisten en incluir "algunos"
mandamientos que claramente son para Israel y no para la iglesia?
No hay
que ser muy observador para darse cuenta que justamente los que incluyen, son
aquellos que les puedan reportar algún beneficio material, como el diezmo y la "fiesta
de las primicias".
Ni los
Pentecostales han mostrado interés alguno por añadir a sus iglesias la fiesta
de Pentecostés, porque esa, ni ninguna de las seis restantes que se mencionan
en Lv.23 les aportarían beneficio económico.
Si les
preguntáramos ¿por qué no guardan la fiesta de Pentecostés, o la de los
Tabernáculos, o la fiesta de las Trompetas? Ninguno titubearía en respondernos:
"Porque esas fueron ordenanzas para Israel". Y ¿qué se podría decir
entonces del diezmo y de la parodia que practican como fiesta de las primicias?
Todo
lector imparcial de la Biblia tendrá que admitir que esas dos ordenanzas
también fueron entregadas exclusivamente para Israel, y no para la iglesia. ¿O
alguien se atrevería a decir que la fiesta de las primicias no corresponde a la
ley?
La fiesta
de las primicias, como las otras seis fiestas solemnes que se mencionan en
Lv.23, corresponden al calendario judío, para celebrarlas UNA vez al año ¿Por
qué los comerciantes de la fe acuñaron la frase: "Diezmos y
primicias" y demandan su pago mensualmente en las iglesias?
Estos
engañadores que han traído tanto desprestigio al evangelio, nos tienen
acostumbrados con pasajes sacados de contexto para atemorizar al pueblo de
Dios, sus favoritos son: Malq. 3:8 "Vosotros me habéis robado vuestros
diezmos". 2Cor.9:7 "Dios ama al dador alegre".
Pero
cortan y omiten mañosamente el resto del pasaje. Veamos lo que realmente dice
Dios, y Ud. comprobará que lo que aseguran esos líderes, no corresponde a la
enseñanza de la Biblia.
Recomiendo
leer todo el capítulo 3 de Malaquías para una correcta interpretación:
Malq. 3:3
"...a los hijos de Leví"
4 "Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén"
6 "...por esto, hijos de Jacob" (los cristianos somos hijos de Dios)
7 "...os habéis apartado de mis leyes (las entregadas a Moisés)
8 "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis:
¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas".
9 "Malditos sois con maldición. Porque vosotros, la nación toda (la Biblia
no llama a la iglesia "la nación", esto corresponde a Israel, a los
hijos de Jacob, y jamás dice "maldito" a ningún creyente) me habéis
robado".
12 "Todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis TIERRA
DESEABLE" (La iglesia será perseguida y aborrecida en este mundo,
nunca será TIERRA DESEADA)
14 "Habéis Dicho...¿qué aprovecha QUE GUARDEMOS SU LEY?
CONCLUSIÓN: Esto lo está
diciendo a los que guardaban Su ley, a los hijos de Jacob, a la nación de
Israel; no a la iglesia.
Si Ud.
consulta con una concordancia, comprobará fácilmente que todas las veces que se
menciona el diezmo, siempre es para la nación de Israel.
En todo
el Nuevo Testamento, donde se encuentran las instrucciones para la iglesia,
aparece solamente tres veces, y nunca en conexión con la iglesia ni los
cristianos.
En
Lc.11:42 Jesús reprende a los fariseos hipócritas y les dice: "¡Ay de
vosotros fariseos! Que diezmáis la menta, y la ruda, toda hortaliza, y pasáis
por alto la justicia y el amor de Dios".
El Señor
está reprendiendo a los fariseos (que son israelitas y no cristianos), para
reprocharles su hipocresía de preocuparse del diezmo, y no de la justicia y del
amor de Dios. Esto nos suena muy familiar ¿verdad?
En el
pasaje paralelo de Mateo dice a estos fariseos hipócritas representantes de la
ley, y resulta curioso ver a muchos líderes religiosos de nuestros días, cómo
se esfuerzan por identificarse con esos hipócritas para poder cobrar el diezmo,
Mt.23:23 "Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque diezmáis
la menta, y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante DE LA LEY: la justicia, la
misericordia y la fe. Esto ERA necesario hacer, sin dejar de hacer aquello".
Es decir,
sin dejar de hacer lo más importante que menciona el Señor: la justicia, la
misericordia y la fe, porque ellos se estaban preocupando únicamente de lo
material, el diezmo ¿O Ud. es de aquellos que le han creído a los mercaderes de
la fe que lo más importante que se refiere el Señor y que no hay que dejar de
cumplir era el diezmo? ¿La menta, y el eneldo y el comino?EstudiosMaranatha.com Jack
Fleming
Resulta
muy evidente, aún para el lector más obcecado defensor del pago del diezmo
dentro de la iglesia, que lo que está diciendo el Señor y no admite otra
interpretación posible, a no ser que desee intencionalmente torcer las Sagradas
Escrituras, que aquello que dijo el Señor fue: "Ay de vosotros, escribas y
fariseos hipócritas, porque diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y
dejáis lo más importante DE LA LEY: la justicia, la misericordia y la fe. Esto
(el
diezmo: la menta, y el eneldo y el comino) ERA necesario hacer,
sin dejar de hacer aquello". "Aquello" lo más importante
que esos hipócritas habían dejado de cumplir que era: la justicia, la
misericordia y la fe. No podría estar refiriéndose al diezmo, porque
esos hipócritas aún lo seguían pagando.Copiado ilegalmente de EstudiosMaranatha.com
Juzgue
Ud. ¿Qué puede ser más importante para el Señor y que Él dice no hay que dejar
de hacer? (Y note que dice "hacer" y no "pagar" como debería ser
si es que el Señor se estuviera refiriendo al pago del diezmo para mantenerlo
en la gracia para la iglesia) ¿El diezmo? (la menta, y el eneldo y el comino) ¿o la justicia, la
misericordia y la fe?
Además
resulta curioso, por decir lo menos, cómo estos pastores que obligan a sus
congregaciones a pagar el diezmo, hoy en día, para no tener ellos que pagar
"el diezmo de los diezmos", que es lo que debe pagar toda iglesia que
pertenece a una organización; han decidido muchos de ellos retirar sus
afiliaciones y seguir funcionando como "iglesias independientes",
para de esta manera no tener que pagar ese "diezmo de los diezmos".
Al igual
que en Heb.7:5, aquí vuelve a señalar que el diezmo ERA DE LA LEY. Dice
textualmente "de la ley". Y en la última parte del versículo destaca
que esto "ERA necesario hacer". No dice que ES
necesario hacer ¿por qué? Resulta evidente, porque eso era de la ley, y la ley
corresponde al pasado, la gracia al presente. Ya no es necesario para la
iglesia, porque Dios abolió la ley, en la cual como vimos, se incluye el
diezmo.
Ahora está
tratando con un pueblo espiritual, no uno terrenal como fue en el Antiguo
Testamento al cual le ofreció bendiciones terrenales; por esta razón ahora
debemos dar no por obligación, sino como cada uno ha sido prosperado y proponga
en su corazón. El diezmo pertenece a la ley que fue abolida, la ofrenda
voluntaria a la gracia en la cual se encuentra la iglesia. ¿Ud. está bajo la
gracia o bajo la ley?
En
Heb.7:5 dice: "Ciertamente los que de entre los hijos de Leví
reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo LOS DIEZMOS SEGÚN
LA LEY". Claramente indica que los diezmos son: "según la
ley". Era un mandamiento establecido en la ley.
La
obligación de pagar los diezmos, siempre ha correspondido a los judíos, a los
hijos de Leví, a los que están bajo la ley, y era para los sacerdotes que
vivían en el tabernáculo y posteriormente en el templo. Por este motivo los
judíos de nuestros días no cobran el diezmo en sus sinagogas, porque no existe
el templo en Jerusalén; esto lo puede consultar con cualquier judío observante
de su religión, pregúntele si pagan hoy en día el diezmo y se sorprenderá con
su respuesta.
La única
ocasión que se menciona el diezmo fuera de la ley, corresponde a UNA
vez, cuando el padre de la nación de Israel, Abraham dio el
diezmo después de la victoria sobre los reyes que habían llevado prisionero a
su sobrino Lot. Fue una sola vez, y no un pago mensual, donde el Espíritu Santo
tiene especial cuidado en establecer que "dio" en esa oportunidad
el diezmo, pero jamás dice que "pagó el diezmo" como tuercen los
falsos maestros de nuestros días. Inclusive en el Nuevo Testamento, en Heb.7:2
y 5, en ambos versículos dice que Abraham "dio" el diezmo.
Y no se necesita un nivel educacional sobresaliente para reconocer la gran
diferencia que existe entre "dar" como dice la Biblia, y "pagar" como adulteran los
mercaderes de la fe.
En cuanto
a Jacob, nunca dice la Biblia que cumplió esa promesa (como muchas otras) que
hizo cuando huía de su hermano Esaú a quién había suplantado con engaño para
obtener con astucia y fraude la primogenitura y bendición de su padre. Si él
hubiera dado el diezmo, las Escrituras tendrían que decirlo y ¿A quién se lo
hubiera entregado? Todo aquel que diga que Jacob pagó el diezmo, debería ser
capaz de citar el pasaje de la Biblia donde dice que lo hizo y a quién se lo
entregó.
En el
caso de Abraham la Palabra de Dios dice claramente cuando lo hizo y a quién se
lo dio, pero la promesa que expresó Jacob se pierde en el tiempo y todo lo que
se diga al respecto, no es más que conjetura humana, especialmente de aquellos
que tienen intereses particulares en esta materia, pero no podrán mostrar
ningún pasaje que diga que Jacob pagó el diezmo, porque eso no aparece en la
Biblia.
En Hebreos
capítulo 7 también se indica con mucha precisión que ahora en la gracia, no
existen los sacerdotes levitas, porque hubo un cambio de sacerdocio y de ley.
Heb.7:12
"Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de
ley".
Además el
Señor establece en Su Palabra que ahora en la iglesia TODOS somos
sacerdotes (Ap.1:6), no solamente los que somos pastores como también
tergiversan.
Así que
cuando Ud. escuche hoy en día a pastores que dicen que "ellos" son
los levitas espirituales, sepa ciertísimamente que se encuentra ante un
estafador, que con engaño está haciendo ganancias deshonestas.
Venido
Cristo, hubo cambio de sacerdocio y de ley. Inclusive el mismo Señor
Jesucristo no fue un sacerdote levita.
Estos son
los únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento donde se menciona el diezmo. Uno
para reprender a los fariseos hipócritas, y otro para recordar a Abraham, el
padre de la nación de Israel cuando en una ocasión "dio" el diezmo.
Pero nunca se pidió a ningún cristiano pagar el diezmo. Jamás leemos
"Oísteis que fue dicho a los antiguos que debían pagar el diezmo (la
menta, el eneldo, el comino), mas yo os digo que vosotros ahora debéis pagar el
diezmo, las primicias y las ofrendas todos los meses".
En el
sermón del monte, donde el Señor confirmó las verdaderas demandas de la ley, no
hizo ninguna mención al diezmo ¿piensa alguno que el Señor se olvidó de ese
"detalle"?
Si el
diezmo fuera una ordenanza para el cristianismo ¿no le parece extraño, que no
se menciona ni una sola vez para la iglesia en todo el Nuevo Testamento?
Entonces
¿por qué las iglesias piden el diezmo? Inclusive en algunos lugares hasta
publican listas con los morosos para humillarlos públicamente. También aquellos
que se atrasan en sus pagos, son castigados separándolos de las actividades que
desarrollan en la iglesia.
Aunque es
una práctica sin ningún fundamente bíblico para la iglesia, insisten en
mantenerla porque es muy lucrativa, esa parece ser la única razón por la cual
cobran indebidamente el diezmo.
Esta
exigencia que siempre está ligada a fuertes cadenas de superstición con las
cuales estos comerciantes de la fe cuidan de atar a sus congregaciones, para
atemorizar a los que pretendan escapar de esta "obligación",
atemorizándolos con todos los males del infierno que le vendrán si no cumplen
con este "deber", y prometiéndoles que las ventanas de los cielos se
les abrirán si pagan; sólo puede ser comparada a las practicas gansteriles que
realizaba la mafia en los tiempos de Al Capone, obligando a sus víctimas a
pagar por su "protección". Quienes no se doblegaban a sus exigencias,
quedaban expuestos a las más crueles y brutales consecuencias, todos los
ciudadanos honestos debían pagarles mensualmente parte de sus ganancias, para
no exponer sus vidas, sus familias y sus negocios.
Para
asegurar este pago de "protección" que exigen en la mayoría de las
iglesias de nuestros días y no ser alcanzados por ninguno de los
"males" que le sobrevendrían si no cumplen con ese pago, no solamente
recurren a las estrategias de publicar listas con los morosos, hacer pasar
adelante a los que están al día con sus diezmos para estimular su ego y dejar
en las bancas a los que están atrasados; sino que el mayor éxito lo han
conseguido a través de la superstición y el temor, donde también los
"profetas" y agoreras tienen una gran participación con historias que
inventan.
Enseñan
además en sus iglesias que si alguien no paga el diezmo, le está robando a
Dios, y que los ladrones no entrarán en el reino de Dios. Claramente están
diciendo que si alguien no paga, no es salvo y en consecuencia se irá al
infierno.
Los
atemorizan con historias que inventan sobre tragedias que supuestamente le han
acontecido a aquellos que no han pagado sus diezmos, o como las ventanas de los
cielos se han abierto en bendiciones sobre los que están al día en su pago.
Conectan todo lo bueno y lo malo que el ser humano pasa en esta vida terrenal,
a una consecuencia directa del diezmo; todo gira en sus vidas supersticiosas en
torno a la consecuencia del pago del diezmo.
El ser
humano, sea creyente o inconverso, debe necesariamente enfrentar enfermedades
(Pablo decía: ¿quién enferma y yo no enfermo?), dificultades y complicaciones
que son inherentes a la vida normal, y algunos hasta extremos muy especiales
como Job. Pero estos engañadores los convencen que es una consecuencia de no
haber pagado sus diezmos, y por el contrario, todo éxito y todo lo bueno que
les pueda acontecer, es debido a que están al día en sus pagos. Es una
estrategia que se asemeja a las "mandas" de los católicos, o la venta
de indulgencias que inventó esa iglesia romanista.
Cualquiera
persona que no se haya dejado atemorizar con estas artimañas (aún los
inconversos con un criterio formado), tendrá que admitir que el dios que estos
líderes religiosos presentan, es un dios que está más interesado en el dinero
que en las almas, y que eso no corresponde al Dios que enseña la Biblia.
Los
apóstoles condenaron duramente a los que pensaron que podían manipular o
influenciar a Dios, por medio del dinero.
Hch.8:20
"Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que
el don de Dios se obtiene con dinero". Y cuantos en el día de hoy hacen
donaciones para que les vaya bien (sanar, conseguir trabajo, solucionar un
problema familiar o hasta amoroso como lo hacen los brujos), lo emplean como
una cábala, un instrumento para la buena suerte; eso es pagar una
"manda", pretenden comprar el favor de Dios. El Señor de la gloria no
es un limosnero.
El diezmo
fue una disposición divina para sostener a los sacerdotes levitas, que por
ordenanza de Dios, no podían poseer bienes materiales, ninguna propiedad (casa,
terrenos, animales, etc.) Y esta era la razón por la cual el diezmo debía ser
entregado en especies, NUNCA en dinero.
El pago
del diezmo corresponde plenamente al carácter de la ley, los judíos debían
primeramente cumplir para luego recibir la bendición. Y estas bendiciones
siempre fueron ofrecidas a ellos en cosas materiales.
Dt.28:2
"y vendrá sobre ti estas bendiciones:...más tierras, más animales, más
frutos, más hijos, más siervos". Este es el motivo por el cual todos los
hombres fieles del Antiguo Testamento, fueron personas muy ricas.
A
diferencia de esto, en la gracia, no existe el pago del diezmo ni la promesa de
que recibiremos más prosperidad terrenal, por el contrario, ahora nos manda a
que no nos hagamos de tesoros aquí en la tierra, sino en el cielo. Las
recompensas que espera el verdadero creyente se encuentran en las moradas
celestiales que Cristo fue a prepararnos, no acá en la tierra.
Ninguno
de los hombres fieles de la iglesia ha llegado a ser rico como consecuencia de
su fidelidad. El mismo Señor Jesucristo nos dejó un vivo ejemplo de austeridad,
que siendo rico, se hizo pobre; pero obviamente no porque tuviera algún pecado,
como mienten con sus estrategias los comerciantes de la fe.
Los
primeros cristianos donaron todo a la iglesia, incluyendo sus casas, pero
ninguno de ellos llegó a ser rico, como falsamente les prometen hoy los
exponentes del evangelio de la prosperidad.
La
iglesia siguió durante tres siglos sufriendo pobreza y persecuciones, hasta que
se corrompió casándose con la Roma pagana en los días de Constantino, sólo
entonces comenzó a enriquecerse.
En el
cristianismo no "pagamos" porque sea una obligación ni esperando
recibir más. Ahora damos libremente por amor, como propongamos en nuestros
corazones.
Si
alguien le dice que tiene que pagar el diezmo, entonces ya no sería libremente
como propuso en su corazón, sino que sería una imposición.
Si el
diezmo no es para la iglesia ¿cómo se financia? Dios ha dejado instrucciones
claras y precisas en Su Palabra, nada ha quedado a nuestro criterio.
La gran
mayoría puede citar solamente una frase de 2Cor.9:7 "Dios ama al dador
alegre" porque eso es lo único que le han enseñado, y esto es porque no
escudriñan las Escrituras como lo mandó el Señor.
El
versículo completo dice: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con
tristeza, ni por necesidad (por ejemplo, para ser sanado o conseguir algún otro
favor), porque Dios ama al dador alegre".
Esta es
la voluntad de Dios: "Cada uno dé (no dice que pague) como
propuso en su corazón".
En
1Cor.16 añade: "cada primer día de la semana (el Domingo) cada uno de
vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado".
Si alguno
tiene duda cuál es el primer día de la semana, solamente debe consultar con un
diccionario y buscar la palabra: Domingo.
El
creyente ahora en la Gracia debe dar (no pagar), sin esperar recibir algo a
cambio, libremente por amor, según lo que haya prosperado. Lo deberá hacer cada
día Domingo (no todos los días de la semana), porque es anti bíblico recoger
ofrendas en todas las reuniones, especialmente si son reuniones públicas donde
se encuentran visitas presentes que vinieron a escuchar la Palabra, que debería
entregarse de gracia (gratuitamente) como ordenó el Señor.
Estoy
seguro que si no recogieran ofrendas en todas las reuniones, y lo hicieran como
el Señor lo mandó, estos mercaderes de la fe no estarían interesados en
realizar reuniones casi todos los días de la semana, y en muchos lugares hasta
dos o tres veces por día.
El Señor
nos manda que cuando demos, no seamos como los hipócritas, que dan para ser
vistos; les gusta pasar adelante con el dinero en la mano para que todos lo
vean. A diferencia de esto, el verdadero cristiano no hace tocar trompetas para
que todos sepan, Jesús dice que esos hipócritas ya tienen su recompensa, la
admiración de los hombres.
El Señor
manda que cuando demos algo, que ni tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha.
RESUMEN:
1.- El
diezmo fue ordenado por Dios entregarlo en productos a los sacerdotes levitas, NUNCA
en dinero, porque era para su sustento diario, no para tener bienes y menos aún
para acumular dinero, porque ellos no podían poseer propiedades.
2.- El
diezmo "era" de la ley (Mt.23:23). "Según la
ley" (Heb.7:5).
3.- En la
Gracia debemos ofrendar todos los días Domingo, libremente, como cada uno
propuso en su corazón, sin que tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha.
El
verdadero cristianismo se basa en lo que Dios ha dicho, jamás en lo que NO ha
dicho. Aún el padre de mentiras le decía al Señor: "escrito está". Y
el argumento del Señor siempre fue: "escrito está".
Lo que
siempre caracterizó a un verdadero profeta de Dios, era que decía: "Así ha
dicho el Señor". Hoy los falsos maestros han llegado a la necedad, debido
a que no existen versículos de la Biblia que les autorice a pedir el diezmo;
pretenden justificar sus prácticas inmorales con un argumento que sólo puede
ser aceptado por personas muy fanáticas o ignorantes, dicen: "Muéstrennos
un versículo de la Biblia que prohíba cobrar el diezmo".
Con este
dicho están haciendo público que el diezmo no es algo que Dios ha mandado para
la iglesia, porque son incapaces de mostrar un solo versículo que les autorice,
y se ven forzados a torcer el argumento recurriendo a lo que la Biblia NO
DICE. Sería lo mismo que un drogadicto se justificara diciendo que en la
Biblia no existe un versículo que prohíba la marihuana, o que un católico
justifique el credo de los romanistas que María murió, luego resucitó y subió
al cielo con cuerpo glorificado, como lo aseguró el Papa Pío XII en el año
1950, total como la Biblia no dice lo contrario, habría que aceptarlo.
Pero todo
creyente sincero sabe perfectamente que el cristianismo descansa en lo que la
Biblia dice, jamás en lo que NO dice, de lo contrario sería mandamiento
inventado por hombres, y Ud. ¿a quién desea obedecer? ¿A Dios, o a los hombres?
Seguramente que los tales en su ignorancia desconocen lo que le sucedió a Nadab
y Abiú (Lv.10:1-2) por ofrecer fuego extraño que Dios nunca mandó.
¿No desea
liberarse de las ataduras de la superstición con que los mercaderes de la fe
han amarrado esa obligación impuesta por ellos?
Aprenda a
dar libremente por amor, sin esperar nada a cambio. Hágalo sin que su izquierda
sepa lo que ha dado su derecha, eso es dar verdaderamente porque amamos al
Señor, y no para ser vistos por los hombres. Hágalo sin hacer tocar trompetas
como los hipócritas, no esperando recibir nada a cambio, porque no se puede
"comprar" el favor de Dios. El Santo no se puede manipular, menos con
algo como el dinero.
Quizás
llegue a dar lo mismo que el diezmo o más, pero la gran diferencia está en que
no será una carga impuesta y la recompensa vendrá del Señor, de lo contrario
todo ese esfuerzo será quemado como paja en el tribunal de Cristo.
Tampoco
es suficiente que usted se engañe diciendo que el diezmo que doy, es mi ofrenda
para el Señor; eso es adormecer su conciencia para eludir su responsabilidad de
enfrentarse a la práctica impuesta por los hombres, despreciando lo que el
Señor realmente ha mandado. El diezmo no es lo mismo que la ofrenda, uno
pertenecía a la ley ("era según la ley"), y la ofrenda corresponde a
lo que el Señor ha dispuesto para la iglesia en la Gracia.
No se
haga cómplice sustentando un sistema corrupto, porque Ud. deberá dar cuenta un
día de cómo ha gastado lo que el Señor le ha confiado. Que su ofrenda sea
limpia, sin contaminaciones de sistemas corruptos impuestos por hombres. No
presente "fuego extraño que Dios no ha mandado".
Ninguna
ofrenda debe tener ingredientes que Dios no ha mandado, de lo contrario, no
será acepta por el Señor. Lv.2:11 "Ninguna ofrenda que ofrecieres a Jehová
será con levadura ni miel". La levadura es figura del pecado; la miel
representa la dulzura del sistema del mundo, Dios no se agrada en aquello,
aunque a Ud. le resulte muy dulce.
Obedezca
a Dios antes que a los hombres, y finalmente recibirá la bendición del Señor:
"Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré. Entra en el gozo de tu Señor" Que así sea, MARANATHA
Recopilación para el blog, estos textos no son de mi autoría.